La clínica de fertilidad del Norte estaba cerrada al público aquel sábado.
Las puertas principales permanecían con el letrero de "Cerrado" visible desde la calle, pero la entrada lateral estaba abierta para ellos. Andrew había coordinado todo: él, Eric y Amanda entraron en silencio, el pasillo principal vacío.
El doctor Ruiz, el director médico, los esperaba en una sala de conferencias pequeña, con una mesa larga y una pantalla proyectando documentos digitales.
Amanda se sentó en una silla al centro, el vientre prominente obligándola a ajustarse. Eric a su izquierda, rígido. Andrew al otro lado, como mediador neutral. El doctor Ruiz tomó asiento frente a ellos.
—Gracias por venir —dijo el doctor, directo—. Sé que esto es delicado. Amanda, usted pidió claridad absoluta sobre el origen de las muestras usadas en su procedimiento. Vamos a revisarlo todo, paso a paso, con los registros originales.
Encendió la pantalla. Apareció un documento escaneado: un formulario de depósito de muestras