Rogando por tu amor. Capítulo treinta y uno
|Capítulo 31|
|Amanda|
Me quedé encerrada en el baño de nuestra habitación esa noche. La puerta cerrada con llave, la espalda apoyada contra la madera fría, las rodillas recogidas contra el pecho. Lloraba en silencio, los sollozos ahogados en la manga de mi bata para no despertar a Eric ni a las niñas. Tenía los ojos hinchados, la mejilla izquierda roja e inflamada, el contorno del golpe empezando a marcarse en un morado tenue. No dolía tanto físicamente, el ardor era soportable, pero cada vez