Entraron a la tienda de bebés sin que Amanda respondiera a la pregunta.
La música ambiental era suave, una melodía de cuna instrumental que flotaba entre las estanterías llenas de colores pastel. Amanda sintió que el peso de la discusión anterior se disipaba un poco, reemplazado por algo más ligero, casi mágico. Eric caminaba a su lado, las bolsas de la ropa de ella en una mano, la otra libre como si esperara permiso para tocar.
La tienda era un mundo en miniatura: bodies diminutos colgados en