-¿Cómo me veo?- preguntó Adri mirando su rostro en el reflejo del espejo de su puerta del coche familiar- Este maldito mechón rebelde, tendría que haberme cortado el pelo antes de venir- Protestó tratando de bajar el mechón de su frente que insistía en quedarse levantado.
Mari rió divertida e internamente le agradeció, porque la había sacado de sus pensamientos autodestructivos que comenzaron a invadir su mente al momento que atravesaron el gran portón de la mansión de sus padres.
-Cariño…Aunque