“P-Puedes q-quedarte si quieres”
Fueron palabras suficientes para que Elio tomara una frazada y la usara de colchón para dormir en el suelo al lado de la cama de su amada, cuidando su sueño y el de su bebé, atento a cualquier pesadilla nocturna o llanto de la niña.
Dormir en la cama no era una opción. Aunque moría por hundirse en las sábanas sosteniendola entre sus brazos y contra su pecho. No quería avanzar tan rápido. Necesitaba dar pasos pequeños pero seguros, para que Jazmín confiara en él