-¡Bájame!- Chilló Jazmín mientras era arrastrada fuera de la habitación sobre el hombro del hombre.
Adriel la ignoró, más concentrado en salir de allí y vigilar a los hombres que estaban ocupando el largo pasillo. Ninguno de ellos los detuvo en su huida, pero aún así no podía confiar ciegamente a que no lo atacaran por la espalda. Fox ya los había traicionado una vez, podía hacerlo dos.
-¡Que me bajes!-
No esperaba que la joven hundiera toda su dentadura en su hombro. Su cuerpo recibió una desc