Elio se encontraba fregando por tercera vez el piso del taller mecánico luego de recibir una reprimenda de su jefe. Resulta que con la aparición inesperada de Jazmín la noche de la tormenta, había olvidado porque había ido al taller en primer lugar, era para limpiar su propia sangre producto de la golpiza. Los días pasaron y se secó en una mancha oscura y desagradable que no podía hacerla pasar por una mancha de aceite para auto.
“¡Limpia ese maldito desastre o te corro a la calle!”
Elio no prot