El golpe lo había dejado un poco mareado solamente. A pesar de que el abismo se veía profundo y oscuro, a Cristian le pareció que la caída no fue de más de un par de metros, y cayó sobre una superficie relativamente dura. Y aunque el golpe le arrancó el aire, permaneció consciente, pero percibió cómo alguien se abalanzó sobre él, sintió la aguja perforando su brazo y luego todo se hizo oscuridad en medio de un torrente de mareo y náuseas.
Cuando despertó, estaba en una extraña habitación. La lu