Había pasado un día bastante incómodo en el trabajo. Desde el primer instante en el que llegué, cada mirada se posaba en mí, y yo no sabía exactamente identificar cómo eran esas miradas. ¿Si de curiosidad o de lástima? Tal vez un poco de ambas. Recién había sufrido un atentado por mi vida.
Lo primero que me encontré cuando llegué a la oficina esa mañana fue un millar de periodistas que estaban ahí, esperando tener una exclusiva. Pero sinceramente, lo último que me importaba en ese momento era d