Nos dieron algo de beber. Sinceramente pensé que era algo que tendría alguna especie de droga para adormecernos o controlarnos, pero cuando Nicolás preguntó qué era, el hombre simplemente se encogió de hombros, como si fuese la cosa más normal del mundo.
— Pues aguapanela — dijo.
Y ya.
Me bebí el líquido caliente y no pude evitar sentir que, en efecto, me sentí un poco mejor después de que el dulce líquido atravesara mi garganta.
Después de beber, el hombre se puso de pie y caminó hacia l