— Absolutamente no — me negué conjuntamente ante la petición de Nicolás — . Entiendo que tengas miedo a pasar, pero yo no voy a abandonarte.
Yo noté cómo su expresión se hizo un poco más tranquila, pero de todas formas sabía que no iba a lograr convencerlo de lo contrario. El hombre no desistiría hasta lograr su cometido, pero yo también era terca y lo último que quería en ese momento era abandonarlo, a pesar de que las circunstancias me dictaran que tal vez podría llegar a ser lo mejor. N