La contracción me tenía inmovilizada. Era tan fuerte, el dolor más fuerte que yo había llegado a sentir en mi vida. Pensé que era imposible. Me habían dicho que cuando el parto llegara, las contracciones iban a comenzar poco a poco, y subirían lentamente hasta que llegara el momento del parto, no de una forma tan violenta, tan agresiva. Seguramente era por la conmoción de la noticia. Era porque, durante todo ese tiempo, había sido un embarazo delicado, y yo realmente no me había cuidado. Temí t