Comencé a entrar en pánico, era imposible no hacerlo. Cristian y Valentín estaban más acostumbrados a ese tipo de situaciones, al menos era lo que parecía o lo que yo intuía. Cristian llevaba gran parte de su vida en el ejército, haciendo ese tipo de misiones de encubierto. Ni siquiera tenía la capacidad de imaginarme la cantidad de personas que probablemente el hombre debió haber matado con sus propias manos, y mi hermano muy seguramente también se había visto involucrado en muchas de aquellas