Porque sentía vergüenza. Eso era lo que había dicho Valentín y yo no entendí completamente a qué se refería. Entonces me quedé en silencio esperando a que él continuara, pero no lo hizo, como si las palabras le costaran salir de la garganta.
Entonces lo presioné un poco:
— ¿A qué te refieres con eso?
Él observó el televisor. Aunque el sonido estaba completamente en cero, seguían reproduciéndose aquellos dibujos animados que él mismo había buscado desde la vez anterior. Parecía que le gustaban,