Levanté mi mano dispuesta a darle una cachetada, porque pensé que eso era lo correcto, porque pensé que eso era lo que me haría sentir mejor. Levanté mi mano y luego fui incapaz de dejarla caer sobre él. Aunque Valentín no hizo nada para evitarlo, estaba completamente dispuesto a dejar que lo abofeteara. Pude ver cómo entrecerró los ojos esperando el golpe. Pero entonces, mi mano en el aire se hizo un puño, la apreté con mucha fuerza y luego me dejé caer. Ambas de mis manos a los lados de mi cu