ANDY DAVIS
Damián abrió la puerta de nuestro hogar, ese que se quedó atrás. Esperaba ver la hierba alta y descuidada, así como todo lleno de polvo, pero Lucien le había encargado a Ágata y su equipo de servicio que mantuvieran el lugar vigilado y cuidado, y así se veía, como si jamás nos hubiéramos ido.
No me di cuenta de que habíamos contenido la respiración hasta que Damián abrió por fin la puerta y tanto los mellizos como yo soltamos un suspiro que nos hizo reír con complicidad. Corrieron p