DAMIÁN ASHFORD
Disfruté de la completa oscuridad, paseando por el lugar, viendo lo que había estado haciendo Mindy desde que se olvidó de su hijo y huyó. Gracias a Shawn no fue difícil encontrarla en ese asqueroso departamento, pequeño y húmedo, en uno de los barrios más detestables de la ciudad.
Entonces la puerta se abrió dejando entrar risas, no solo de Mindy, también de otra persona, un acompañante masculino que arrastraba la voz, de seguro ebrio. Cuando Mindy encendió la luz, se sobresaltó