CAMILLE ASHFORD
El sonido de la puerta cerrándose tras él aún resonaba en la habitación cuando sentí que mis piernas por fin cedían. Me dejé caer en la cama con el corazón martillándome el pecho. Lucien Blackwell. El nombre seguía reverberando en mi mente, cargado de promesas oscuras y amenazas veladas.
—¡¿Por qué?! ¡¿Qué hice?! —por fin pude levantar la voz, pero era tarde, él ya no estaba para escucharme—. Yo no hice nada.
»No quiero ser tuya.
El pensamiento me quemaba como un hierro al roj