DAMIÁN ASHFORD
Los gritos de Nadia, ahogándose con cada palada de tierra que la cubría, aún me causaba escalofríos. Habíamos hecho cosas atroces, que no tenían nombre, pero… ser enterrado vivo, ¿en qué nivel de maldad se encontraba?
—Te dije, no son mejores que nosotros, solo tienen más presupuesto —dijo Lucien dándome una palmada en el pecho, haciéndome regresar de mis pensamientos—. ¿Quién carajos guarda un lanzamisiles en su cajuela? Solo un capo con dinero, tanto que no tiene nada en que má