LUCIEN BLACKWELL
—Cuentan que… los elefantes, cuando llegan al circo siendo muy pequeños, son atados de una pata con un fuerte grillete y una cadena de acero forjado. Ellos pelean, lloran y se jalan con tal de liberarse, pero conforme pasa el tiempo y se dan cuenta de que no lo lograrán, dejan de luchar —dijo Camille tranquilamente mientras jugaba con mi cabello—. Cuando son grandes, solo tienen que amarrarlos con una soga endeble a una pequeña estaca clavada en la tierra, bien podría ser libre