ALEXEI MAKAROV
Entré a la calle donde se estaban refugiando. Me había asegurado de que nadie nos siguiera y después de un momento de silencio y de paz, encontré la casa indicada.
Me detuve a unos metros de su entrada y salí sin apartar la mirada de la puerta. Rodeé la ambulancia y abrí ambas puertas con cuidado de no hacer mucho ruido. Molly estaba quieta, tomando la mano de Andy, y Andy con los ojos abiertos. Ambas reconociéndose con una sonrisa que me conmovió.
—Llegamos… —susurré sin poder