DAMIÁN ASHFORD
—Por favor… —susurró Molly entre llanto, postrada encima de Alexei, cubriéndolo con su cuerpo.
—¡Quítate o te quito! —gritó Lucien movido por la rabia.
—¡Quítame! ¡Inténtalo! —respondió Molly furiosa. Entonces se levantó y nos apuntó, había tomado el arma de Alexei—. ¡Vamos! ¡Dispárame si tienes las suficientes pelotas! ¡No me voy a quitar! ¡No voy a dejar que mates a Alexei!
—¡No estás enamorada! —gritó Lucien desesperado—. ¡Él te secuestró! ¡Te usó! Solo… quítate de en medio y