ANDY DAVIS
Noté la sutil tensión en el rostro de Shawn. Nadie lo estaba señalando ni culpando, pero sabía que las consecuencias que caerían sobre Damián eran culpa suya por haber sido tan… «explosivo» con su suegro.
Posé mi mano sobre su brazo, queriendo reconfortarlo y hacerle saber que no tenía que sentirse culpable.
—Los hombres miserables merecen un final miserable… —susurré viéndolo con piedad. En cuanto los ojos de Shawn se levantaron hacia mí, curiosos y confundidos, le sonreí.
—Si prot