Capítulo 316: Nunca dejar una deuda sin cobrar. La sangre es tinta y la carne el pago
ANDY DAVIS
Abrí los ojos y la boca con sorpresa. Apoyé mis manos en las mejillas y volteé hacia Rocío manteniendo la sorpresa falsa y burlona en mi rostro.
—¿Escucharon eso? —pregunté con voz cantarina—. Es la emisaria del auditor. —Entonces torcí los ojos y resoplé—. ¿Ves? A nadie le interesa. Menos en esta casa.
Sin pensarlo dos veces tomé el arma que colgaba de la pretina del pantalón de Carter. Este de inmediato volteó hacia mí, sorprendido, pero no me pudo detener, yo ya estaba apuntando