DAMIÁN ASHFORD
—¿Estás decepcionado de mí? —preguntó Andy en cuanto entramos al cuarto. Se sentó en el borde, con lágrimas en los ojos y abrazándose a sí misma. No era la feroz pantera que había hecho torturar a una arpía, ahora solo quedaba el miedo que se tenía—. Esta vida te desensibiliza, empiezas a ver como algo cotidiano el dolor de los demás. Después de la muerte de mi madre me di cuenta, lo entendí, porque solo al perderla sentí el mismo dolor que mi padre infringía en los demás.
»Tení