SHAWN ROBERTS
Me dejé caer sobre el asiento, con exceso de confianza, como si yo fuera el que tenía el control, pero solo tuve que ver esa mirada llena de brillo y su sonrisa para que perdiera el equilibrio. Es que era difícil mantenerme profesional con ese rostro tan hermoso frente a mí.
Rachel tenía unos ojos preciosos que parecían brillar con luz propia, una nariz delgada, respingada y pequeña. Unos labios delineados y rosas. Era como si todo en su cara tuviera la armonía perfecta y su cabel