JAMES CARTER
—Estás empacando… —susurró Rocío a mis espaldas, logrando ponerme tenso.
Después de esa clase de baile que tristemente no llegó a nada gracias a Ágata, recibí la llamada de Lucien, había trabajo que hacer, o más bien, que terminar. Ya había estado observando mi objetivo con atención, tenía la información que necesitaba y era momento de actuar, ahora que las aguas estaban aparentemente quietas.
Rocío se acercó y tomó la peluca llena de canas entre sus manos, confundida. De inmediat