ANDY DAVIS
Se me heló la sangre por decir lo menos. Sentí que el teléfono se me caería de la mano mientras Bastián me veía confundido, esperando una explicación. Entonces noté que mi boca se movía, pero ninguna palabra había salido de ella. Parecía un pez fuera del agua.
—Pero… ¡¿Qué le pasó?! ¡¿Se cayó?! ¡¿Qué ocurrió?! —pregunté con más desesperación en la voz de la que deseaba.
—¡No lo sé!… solo dijo que le dolía el cuerpo y no quería comer nada. De pronto le empezó a salir sangre de la nari