ANDY DAVIS
La brisa nocturna de París acariciaba mi piel mientras caminábamos hacia el restaurante que Bastián había elegido para celebrar nuestro éxito. Cinco años de esfuerzo, sacrificio y largas noches de trabajo habían dado frutos: éramos los mejores abogados de la ciudad y nuestro bufete era todo un éxito. Tal vez era tirar muy alto, pero tenía la esperanza de que algún día se convirtiera en una firma respetable.
En esos cinco años Bastián se había convertido en algo… especial, era prácti