CAMILLE ASHFORD
A la mañana siguiente descubrí que el otro lado de la cama seguía vacío. Me sentí inquieta, pues no era lo que esperaba. Pensé que Lucien no se apartaría de mí, que buscaría mi cariño de una manera más insistente. ¿Estaba usando psicología inversa? ¿Esperaba que su ausencia causara mella en mí?
Con el corazón inquieto, decidí pasar largo tiempo en la tina, remojando mis dudas e incertidumbres hasta que el aroma a jazmín se impregnó en mi piel y mis dedos se arrugaron. Cuando sa