ANDY DAVIS
—Sí, ese era el plan, pero para mí buena suerte, se equivocaron y usaron el esperma de Damián. Lo que parecía un error, terminó siendo una bendición, porque así nada me ata a ti —respondí con furia, enfrentándolo, pese a que comenzaba a darme miedo.
—Mientes… —susurró John mientras apretaba mi teléfono en su mano—. No pienso renunciar a ti ni a los niños tan fácil.
—¡Largo de mi propiedad y de mi vida…! —exclamé furiosa, cuando por fin vi el auto de Damián estacionándose en la ent