Ella corre a toda velocidad y salta por encima de los obstáculos que le pone el bosque. Es la primera vez que su loba tiene tal destreza y rapidez, pero puede que se deba a la adrenalina del momento o a ese instinto materno que la hace sacar fuerzas de donde no las hay.
"Ven aquí, lobita", se burla el lobo detrás de ella, quien saliva con exageración al imaginarse destrozando a Otsana con sus garras.
La herida aún no se le cierra, por lo que la sangre salpica cada vez que él salta para atraparl