Tom camina en medio de las calles oscuras de la ciudad a pasos apresurados, porque siente que alguien lo está siguiendo.
La respiración empieza a tornarse pesada, así que se le dificulta; de igual manera, los latidos de su corazón se tornan eufóricos.
La palidez en su rostro evidencia temor y nerviosismo, asimismo, lo demuestran sus pasos rápidos y los temblores de su cuerpo.
«Esos malditos mandaron a asesinarme», piensa atribulado mientras maquina alguna forma de salir con vida, de una sentenc