Espasmos fuertes le sacuden el cuerpo peludo y sus aullidos espantan a las aves del lugar, que vuelan aterradas lejos de allí.
Aunque Otsana puede ver el cuerpo inerte sobre el suelo, no lo puede asimilar.
"Mamá..."
Siente que el corazón le es apuñalado una y otra vez con crueldad y la razón se le nubla. Su hocico olfatea el aroma que aún permanece en el cadáver y ella frota el rostro en la piel gélida y pálida de su progenitora.
Trata de encontrarle lógica a esa desgracia, asimismo, a la razón