La brisa fresca les acaricia el pelaje mientras ellos corren en medio del campo. El sol es opacado por las abundantes nubes y el viento se siente más fresco que de costumbre.
Alexa es la primera en cambiar de forma, seguida por Riú, quien se queda contemplándole los senos, muy entretenido.
—¿Qué? —cuestiona ella con el ceño fruncido y una sonrisa maliciosa.
—Tus mamas están más grandes —responde él atolondrado. Riú se relame los labios y trata de mirarla a la cara, pero esa zona le parece demas