Valeria estaba sentada en el jardín interior de la villa, rodeada de plantas aromáticas y el sonido suave de una fuente. El sol de media mañana calentaba su piel, pero no lograba disipar el frío que sentía por dentro. Lucía le acercó un batido de frutas y nueces, sentándose a su lado con una tablet en la mano.
—Marco vendrá en una hora para revisar los documentos —informó Lucía—. También tenemos una videollamada con la doctora Ruiz esta tarde. Los trillizos necesitan que estés tranquila, Elena