Alexander Blackwood irrumpió en la sala de juntas de la torre como un vendaval. Diez miembros del consejo directivo lo esperaban con rostros graves. Sobre la mesa había recortes de prensa y los reportes financieros estaban en rojos.
—Esto es inaceptable —dijo el presidente del consejo, un hombre mayor de cabello blanco—. Las acciones han caído un 18% desde el escándalo. Los socios internacionales preguntan si Blackwood Group es una empresa seria o el capricho de un hombre que humilla a su espo