Siete meses después
El tiempo en la costa mediterránea había pasado como un suspiro tenso. Valeria, ahora con ocho meses y medio de embarazo, tenía un vientre muy prominente donde sus trillizos se movían con fuerza. Su cuerpo había cambiado: el rostro más lleno, los tobillos hinchados y una constante fatiga que la obligaba a descansar mucho. Vivía en una casa segura más aislada en las montañas cerca de Barcelona, bajo la protección constante de Damien Cross.
Alexander y su equipo aún no había