Su tarde había sido maravillosa. Entre risas y chismes con Lía y la cálida presencia de Marcus.
Pero no podía estar ahí todo el tiempo. Tal vez a su prima y sobrino no les incomodaba su presencia, pero pudiera ser que Nicolás, el marido de Lía, sí.
Así que sin muchas ganas se despidió de ellos.
Ya en su departamento, tumbada en el sofá, le llegó un mensaje a las siete de la noche.
"Voy a cenar al Sotto, en la Avenida 5. Queda cerca de tu casa. ¿Tienes tiempo?"
Lena lo leyó dos veces. Luego escr