Lena terminó su segunda copa.
Su cuerpo perdió toda tensión. La desinhibición llegó rápido. Siempre le pasaba. No tenía práctica como Alán. Su cuerpo no estaba acostumbrado a procesar alcohol en grandes cantidades.
Se recostó en el sofá. Los zapatos desaparecieron de sus pies. Se acomodó más cerca de Alán sin pensarlo.
—Entonces me dices que ese bastardo planeó todo desde incluso antes de casarnos —preguntó. La voz le salía más suave. Menos filosa.
—Todo —confirmó Alán. Bebía su tercera copa co