A la mañana siguiente, Lena se reunió con los asesores legales en una supuesta reunión urgente.
El ambiente en la sala de juntas se sentía pesado. Las sillas de cuero negras crujieron cuando se sentaron.
Le mostraron el acuerdo. Le explicaron los términos.
Lena lo leyó dos veces. Cada palabra le raspaba la garganta.
—El señor Dimitri se protegió desde el principio —dijo el abogado de mayor edad, mientras se acomodaba los lentes—. Todos los negocios están a nombre de Irina Vagdo. Su madre.
—¿Su