No contestó. Incluso cuando llegó a su casa y se sentó en el sofá dejó que el teléfono marcara otra llamada perdida.
Minutos después, recibió un mensaje de texto: “Si no me dejas ignorar, tomaré medidas drásticas. Estás advertida”
Lena releyó el mensaje una y otra vez. Apretó el icono de llamada.
Al instante la voz de Alán le reclamó del otro lado del teléfono.
—He estado ocupada eso es todo —dijo ella fastidiada de ese día.
—Bueno, mándame un mensaje. Me preocupo.
—Todos me fastidian —torció e