Alán desbloqueó la pantalla del móvil. La bloqueó. La volvió a desbloquear.
Seis días sin verla en persona. Mensajes cortos, respuestas tardías, el típico "estaba ocupada, perdón".
Grabó el mensaje de voz.
—Oye. Tenemos casi una semana sin vernos y… —soltó el aire por la nariz— …quería saber cómo estás. Si quieres un día de esta semana podemos cenar, o almorzar si andas apretada de la agenda. O espero tu día de descanso, como quieras. Sin presión. Solo avísame.
Una carcajada desde la puerta le