En la carretera rumbo al jodido restaurante, Harper no dejaba de buscarle la lógica.
Un hombre soltero no se mete descaradamente en la vida de una mujer a punto de divorciarse.
Eso de amigos de la infancia debía ser el cliché más estúpido.
¿Qué tan difícil era aceptar que, pese a criarse juntos ya adultos, ella le despertó un deseo carnal?
En ese momento de su vida ni siquiera podía fingir.
Muchas veces, en el pasado, presenció cómo el rostro despreocupado de Alán se esfumaba al coincidir con e