Alexander
Llegué a la residencia agotado tras un día interminable. Me quité la chaqueta y dejé caer las llaves y mi arma sobre la mesita junto al escritorio, mientras Lulú mi fiel cachorra, me observaba con sus grandes ojos azules. Movía la cabeza como si entendiera que algo rondaba en mi mente. Me deshice del reloj Rolex de oro con incrustaciones de diamantes y lo dejé con cuidado. Lo observé unos segundos, recordando a esa chaparrita, que ahora estaba seguro que me tenía loco.
No podía quita