Capítulo 8.
El regreso a la mansión fue una pesadilla. En cuanto cruzaron el pasillo, Liam despidió a los empleados con un gesto agresivo.
El eco de la puerta principal al cerrarse sonó como la celda de una prisión. Liam no esperó a llegar a la habitación; en el mismo vestíbulo, se giró hacia Elena con los ojos envenenados de la rabia.
—¿Creíste que ese muerto de hambre te iba a salvar? —siseó Liam, acorralándola contra la pared —. ¿Creíste que por un momento podrías burlarte de mí frente a toda la élite d