Capítulo 12.
El pasillo del hospital estaba helado, pero Elena no sentía frío, solo un pánico paralizante.

Miraba la puerta de la sala de operaciones con el corazón en un puño.

Hacía apenas unas horas, cuando Liam la encerró en la habitación, recibió una llamada de la clínica que le devolvió el alma al cuerpo:

“Señora Elena, queríamos informarle que la deuda de doscientos mil dólares de su padre ha sido cubierta en su totalidad por una transferencia internacional anónima. Además, un especialista cardiovascul
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