Capítulo 11.
Elena intentaba ocultar sus malestares con todas sus fuerzas. Pero el cuerpo tiene su propio lenguaje y no sabe guardar secretos.
Liam no era un hombre al que se le pudiera engañar con excusas baratas. Él siempre iba un paso adelante. Liam ya lo sabía todo. Él mismo se había encargado de recolectar las pruebas para hundirla.
Hacía días que había ordenado revisar minuciosamente los desperdicios de la habitación de Elena. Allí, sus hombres encontraron el empaque vacío de una prueba de embarazo.
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