Una cita bajo las estrellas.
A la mañana siguiente, Peter se levantó temprano. Se vistió en silencio, preparó un desayuno de pan tostado con aguacate y huevos revueltos. Cuando Jessy salió de la habitación, él ya estaba con su traje listo y una taza de café frente a ella.
—Buenos días, preciosa —dijo, dándole un beso rápido antes de recoger su maletín—. Te amo. Te veo en la noche. No salgas mucho, descansa. La sirvienta vendrá en una hora. No tienes que hacer nada de esfuerzo, solo trabaja en tus fotos.
Luego de un abrazo,