Ethan empujó la puerta con suavidad, cuidando de que no chirriara. La luz tenue de la lámpara de noche bañaba la habitación con un resplandor cálido. Jessy estaba sentada en la cama sin poder dormir, el bebé dormía en su cuna, y en un sillón cercano la enfermera cabeceaba, vencida por el cansancio.
—Mamá… —susurró Ethan mientras cerraba la puerta tras de sí.
Jessy levantó la cabeza de golpe, con los ojos aún cansados.
—Ethan… ¿qué ocurre? No te Vi en toda la noche. Me dejaste cenando sola...est